El intestino es un ecosistema complejo, encargado de la absorción de nutrientes y que entra en contacto con muchos antígenos y sustancias extrañas a diario.

La superficie del intestino es de unos 300 metros cuadrados, el equivalente a un campo de tenis!, por lo que es el órgano más grande de tu cuerpo.

La microbiota, antes llamada flora intestinal se le está empezando a considerar como un órgano más del aparato digestivo.

Esto es debido al vital papel que realiza en múltiples funciones relacionadas con la salud del organismo.

Consta de unas 400-500 especies de levaduras y bacterias, aunque muchas aún no han podido ser identificadas.

Está formada por colonias de bacterias que viven en equilibrio en el intestino.

Este equilibrio denominado SIMBIOSIS puede verse alterado por el estrés, los fármacos (sobre todo antibióticos, antiácidos, corticoides, píldoras anticonceptivas…), una mala alimentación o las enfermedades, desencadenado lo que se conoce como DISBIOSIS.

En la microbiota encontramos bacterias simbiontes (bacterias beneficiosas: lactobacilus y bifidobacterias), bacterias comensales (bacterias neutrales pero que se pueden convertir en perjudiciales cuando se desequilibra la microbiota: coli, estreptococos, bacteroides) y bacterias patógenas (clostridium, pseudomonas, staphylococus).

La microbiota predominante en el intestino delgado es Lactobacillus acidofilus y en el intestino grueso Bifidobacterium bifidum.

 

Funciones de la microbiota

Metabólica: fermenta las sustancias no digeribles y el moco endógeno, facilita la síntesis y el almacenamiento de aminoácidos y ácidos grasos, favorece la producción de vitamina K y la absorción de iones. Lactobacillus mejora la digestión de la lactosa, facilitando la función de la enzima lactasa. Participa en la modulación del peso corporal.

Inmunitaria: modula el sistema inmunitario GALT (tejido linfoide asociado al intestino -Gut-Associated Lymphoid Tissue-) que constituye el 75% del sistema inmune.

Efecto barrera: protege frente a patógenos, ya que compite por la adhesión a la mucosa. Secretan bacteriocinas que son antibióticos naturales.

Trófica: controla la sobreproducción y diferenciación de las células epiteliales y promueve el bienestar digestivo y la homeostasis del sistema inmune.

Regula el estado de ánimo: ya que en el intestino se producen varias hormonas que influyen en el estado de ánimo, por ejemplo el 90% de la serotonina.

 

¿Qué es la disbiosis intestinal?

La disbiosis intestinal supone la pérdida del equilibrio de la microbiota con el consiguiente aumento de las bacterias patógenas, lo que deriva a la larga en patologías intestinales e incluso sistémicas.

Si tu microbiota no está activa, se producen las siguientes consecuencias que se pueden evitar tomando un complemento de probióticos y prebióticos.

¿Qué pasa si mi microbiota no está activa?

Pasan sustancias mal digeridas al torrente sanguíneo, por lo que pueden aparecer reacciones sistémicas como dolor, inflamación o manifestaciones alérgicas.

Alteración de las bacterias simbiontes (lactobacilus y bifidobacterias) y una reducción de la actividad de lactasa, favoreciendo la intolerancia a la lactosa.

Aumento de gases y distensión abdominal, porque aumenta la producción de gas por fermentación. Al reducirse los lactobacilos aumenta el CO2 que no tiene olor.

Incremento de la flatulencia con olor, debido a fenómenos de putrefacción por alteración de los bifidobacterium.

Disminución de síntesis de vitamina K, con lo que puede aumentar el riesgo de sangrados.

Alteración del sistema inmunitario intestinal (GALT) y de otros tejidos linfoides, que favorecen determinadas patologías asociadas: MALT -Mucosa-Associated Lymphoid Tissue o folículos linfáticos: amígdalas, placas de Peyer, bazo y ganglios linfáticos. BALT (bronchus-associated lymphoid tissue) en la mucosa que recubre las vías respiratorias, contiene linfocitos B y T. GALT (gut-associated lymphoid tissue), son folículos linfoides a lo largo del tubo gastrointestinal. Destacan las placas de Peyer, situadas en la lámina propia de la mucosa del intestino delgado. NALT (nose-associated lymphoid tissue). CALT (conjunctiva-associated lymphoide tissue).

Aumento del riesgo de: enfermedad inflamatoria intestinal (crohn, colitis ulcerosa), colon irritable, obesidad, candidiasis, eczemas, urticarias, dermatitis atópica, infecciones ORL de repetición, cistitis recurrentes, cefaleas, orzuelos, úlceras bucales, aftas, gingivitis, ansiedad, depresión, fatiga, insomnio, etc.

 

Qué son los prebióticos y los probióticos

Los prebióticos son fibras vegetales especializadas. Actúan como «fertilizantes» que estimulan el crecimiento de bacterias sanas en el intestino.

Los prebióticos se encuentran en muchas frutas y verduras, especialmente en aquellas que contienen carbohidratos complejos, como la fibra y el almidón resistente.Los prebióticosbuscan una sinergia de acción con los probióticos.

Los productos que combinan probióticos y prebióticos se denominan simbióticos. Son la mejor alternativa para mejorar repoblar la microbiota.

Los prebióticos son péptidos o hidratos de carbono que no puedes digerir, por eso fermentan y sirven de alimento a las bacterias probióticas, estimulando su crecimiento y actividad.

Los probióticos son microorganismos vivos (levaduras o bacterias) que en cantidades adecuadas activan la microbiota (flora intestinal) y favorecen que se restablezca el equilibrio entre especies.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *